lunes, 25 de febrero de 2019

curiosidades

¿QUÉ TENEMOS AQUÍ? 


EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS 

El Triángulo de las Bermudas es un área geográfica con forma de triángulo equilátero, situada en el océano Atlántico, entre las islas Bermudas, Puerto Rico y la ciudad estadounidense de Miami (en el estado de Florida). Al unir estos tres puntos con una línea imaginaria se forma un triángulo de unos 1600 a 1800 km de lado, y una superficie de 1,1 millones de km² aproximadamente.
El término fue creado en 1953 por varios escritores que publicaron artículos en revistas acerca de la presunta peligrosidad de la zona.
Las embarcaciones que viajaban a Europa pasaban continuamente por esta zona para aprovechar los vientos dominantes y la corriente del Golfo. Luego, con el desarrollo de las máquinas de vapor y los barcos con motores de combustión interna, gran parte del tráfico del Atlántico Norte siguió cruzando (y todavía lo hace) a través del área del llamado «Triángulo de las Bermudas».
La corriente del Golfo, un movimiento superficial de las aguas del océano que trae aparejado un tiempo muy inestable (con sus característicos huracanes), también pasa por el triángulo al abandonar el mar Caribe. La combinación de un denso tráfico marítimo y el tiempo tempestuoso pueden explicar la mayor parte de las desapariciones alegadas.​
Historia
La primera mención documentada acerca del Triángulo de las Bermudas se hizo en 1950: Edward Van Winkle Jones, periodista de Associated Press, escribió respecto a algunos barcos perdidos en la zona de las Bahamas. Jones dijo que las desapariciones de barcos, aviones y pequeños botes eran «misteriosas». Y le dio a esta zona el apodo de «Triángulo del Diablo».
Dos años después, en 1952, George X. Sand afirmó en un artículo de revista Fate que en esa zona sucedían «extrañas desapariciones marinas».
En 1964, el escritor sensacionalista Vincent Gadis(en confianza) (1913-1997) acuñó el término «Triángulo de las Bermudas» en un artículo de la revista pulp estadounidense Argosy.​ Al año siguiente publicó el libro Invisible horizons: true mysteries of the sea (‘Horizontes invisibles: los verdaderos misterios del mar’), donde incluía un capítulo llamado «El mortal triángulo de las Bermudas».​ Generalmente, Gaddis es considerado el inventor del término.

 EL DILUVIO

El agua siguió subiendo y subiendo. Por 40 días y 40 noches cayó agua del cielo. Subió por las montañas, y pronto hasta las más altas quedaron cubiertas. Tal como Dios había dicho, toda persona y animal que estaba fuera del arca murió. Pero todo el que estaba dentro se salvó.



Las aguas del Diluvio empiezan a cubrir todo lo que está fuera del arca
Noé y sus hijos habían hecho un buen trabajo al hacer el arca. El agua la levantó, y ella flotó por encima. Entonces, un día, cuando dejó de llover, el Sol empezó a brillar. ¡Qué vista! Había solo un gran océano por todas partes. Y lo único que se podía ver era el arca flotando encima.

Ya no había gigantes. No volverían para causar daño a la gente. Todos habían muerto, junto con sus madres y la demás gente mala. Pero ¿qué les pasó a sus padres?

Los padres de los gigantes no eran en verdad gente humana como nosotros. Eran ángeles que habían bajado a la Tierra para vivir como hombres. Por eso, cuando vino el Diluvio, no murieron con la demás gente. Dejaron de usar los cuerpos humanos que habían hecho, y volvieron al cielo como ángeles. Pero ya no se les permitió ser de la familia de ángeles de Dios. Se hicieron ángeles de Satanás. En la Biblia a estos ángeles se les llama demonios.

Dios ahora hizo que un viento soplara, y las aguas del diluvio empezaron a bajar. Cinco meses después el arca quedó encima de una montaña. Pasaron muchos días, y los que estaban dentro pudieron mirar afuera y ver la cumbre de las montañas. Las aguas siguieron bajando y bajando.

Entonces Noé dejó que un pájaro negro llamado un cuervo saliera del arca. Éste volaba un rato y entonces volvía porque no podía hallar un buen lugar donde quedarse. Siguió haciendo esto, y cada vez que volvía se posaba sobre el arca.

Noé quería ver si las aguas se habían escurrido de la tierra, así que después mandó una paloma desde el arca. Ésta volvió también, porque no encontró dónde quedarse. Noé la mandó por segunda vez, y ella volvió con una hoja de olivo en el pico. Las aguas habían bajado. Noé envió la paloma por tercera vez, y por fin ésta halló un lugar seco donde vivir.

Ahora Dios le habló a Noé. Le dijo: ‘Sal del arca. Lleva contigo a toda tu familia y los animales.’ Habían estado en el arca más de un año entero. ¡Imagínate lo contentos que estaban de estar afuera otra vez y vivos!

Génesis 7:10-24; 8:1-17;

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