lunes, 25 de febrero de 2019

tu palabra es vida


TU PALABRA ES VIDA

Juan 6: 58, 63.
Muchos son los que dicen que la -Biblia es papel- y que -el papel aguanta con lo que le pongan-. San Pedro niega tales especulaciones, cuando dice: "que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1: 2Ob-21); y 1 Pedro 1: 24b-25a, dice que: “la hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor, permanece para siempre”. De manera que: “su Palabra es vida”.
La vida consiste en la existencia y duración de las cosas. Después de 3500 años de haber empezado a escribirse la Biblia, hasta ahora, aún sigue existiendo a pesar de las grandes persecuciones que con el tiempo ha tenido que enfrentar; y no sólo ha existido, también ha dado vida a millones de personas, que a través del tiempo han creído en el evangelio por medio de ella. En vista de lo anterior, tengo dos razones que me hacen pensar en que la Palabra de Dios es vida:
I. Es vida porque seguirá existiendo, cuando los cielos y la tierra ya no existan (Mateo 24: 35).
La tierra se recalentará, por causa del acercamiento al sol y a razón de esto arderán los elementos y la materia será deshecha; la luna, las estrellas y todo el sistema solar, también se desvanecerán. Pero la Palabra de Dios, para siempre permanecerá.
El alimento espiritual en la eternidad será la Palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4: 4).
II. Es vida porque quienes la obedezcan, por la Palabra tendrán vida eterna (Juan 6: 63).
El hombre sin Dios está expuesto a morir eternamente; no obstante, por el poder de la Palabra tendrán vida eterna quienes la obedezcan por cuanto la Palabra de Dios es vida. Esta es una gran esperanza para quienes viven en Cristo, de acuerdo a su Palabra.
Se cuenta que en una oscura noche, una joven iba caminando rumbó a su casa; de pronto empezó a internarse en un cementerio. Un joven que la acompañaba muy aterrorizado le preguntó: ¿Vas a pasar por en medio del cementerio? ¿Estás segura de que no tienes miedo? No, no tengo miedo; contestó la joven. Mi casa está al otro lado del cementerio; desde aquí puedo ver sus luces, agregó. Cuando tenemos la seguridad de una vida futura, pasar por el cementerio de la vida presente, no nos asusta tanto.
De acuerdo con las promesas divinas, podemos investirnos de optimismo y dar gracias a Dios por su Palabra que nos vino a dar vida.

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