TU PALABRA ES VIDA
Juan 6: 58, 63.
Muchos
son los que dicen que la -Biblia es papel- y que -el papel aguanta con
lo que le pongan-. San Pedro niega tales especulaciones, cuando dice:
"que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,
porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los
santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo
(2 Pedro 1: 2Ob-21); y 1 Pedro 1: 24b-25a, dice que: “la hierba se seca,
y la flor se cae; mas la palabra del Señor, permanece para siempre”. De
manera que: “su Palabra es vida”.
La
vida consiste en la existencia y duración de las cosas. Después de 3500
años de haber empezado a escribirse la Biblia, hasta ahora, aún sigue
existiendo a pesar de las grandes persecuciones que con el tiempo ha
tenido que enfrentar; y no sólo ha existido, también ha dado vida a
millones de personas, que a través del tiempo han creído en el evangelio
por medio de ella. En vista de lo anterior, tengo dos razones que me
hacen pensar en que la Palabra de Dios es vida:
I. Es vida porque seguirá existiendo, cuando los cielos y la tierra ya no existan (Mateo 24: 35).
La
tierra se recalentará, por causa del acercamiento al sol y a razón de
esto arderán los elementos y la materia será deshecha; la luna, las
estrellas y todo el sistema solar, también se desvanecerán. Pero la
Palabra de Dios, para siempre permanecerá.
El alimento espiritual en la eternidad será la Palabra que sale de la boca de Dios (Mateo 4: 4).
II. Es vida porque quienes la obedezcan, por la Palabra tendrán vida eterna (Juan 6: 63).
El
hombre sin Dios está expuesto a morir eternamente; no obstante, por el
poder de la Palabra tendrán vida eterna quienes la obedezcan por cuanto
la Palabra de Dios es vida. Esta es una gran esperanza para quienes
viven en Cristo, de acuerdo a su Palabra.
Se
cuenta que en una oscura noche, una joven iba caminando rumbó a su
casa; de pronto empezó a internarse en un cementerio. Un joven que la
acompañaba muy aterrorizado le preguntó: ¿Vas a pasar por en medio del
cementerio? ¿Estás segura de que no tienes miedo? No, no tengo miedo;
contestó la joven. Mi casa está al otro lado del cementerio; desde aquí
puedo ver sus luces, agregó. Cuando tenemos la seguridad de una vida
futura, pasar por el cementerio de la vida presente, no nos asusta
tanto.
De
acuerdo con las promesas divinas, podemos investirnos de optimismo y
dar gracias a Dios por su Palabra que nos vino a dar vida.

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