MECANISMOS DE DEFENSA
Hay conflictos dentro del hombre que surgen por el enfrentamiento entre
sus deseos y la disciplina que le imponen su religión, su cultura y su
sociedad. Hay también una fuerza dentro del hombre que conspira para llevar a
cabo los deseos y a la vez aplacar la conciencia. Usa mecanismos que procuran
aliviar el conflicto, negando, falsificando o tergiversando la realidad. En la
mayoría de los casos, estos mecanismos defienden el auto concepto de la
persona, pero a la vez estorban el desarrollo de la personalidad. Son difíciles
de controlar y «no son más que diversas manifestaciones de la dinámica del
inconsciente» que por un lado busca su complemento y por el otro se resiste a
enfrentarse con la realidad. Se llaman mecanismos de defensa.
El pastor-consejero debe recordar que no es por falta de sinceridad por
lo que la persona recurre a estos mecanismos, pues en la mayoría de los casos,
los mecanismos funcionan inconscientemente.
Los mecanismos de defensa son varios. Conozcamos los más importantes:
1.
Represión: Olvidamos lo que no nos gusta
o es desagradable, o aquello que está asociado con el desagrado. Por ejemplo,
se puede olvidar la hora de la cita con el dentista. De forma inconsciente la
mente reprime la hora de la cita porque sabe que puede traer dolor. El nombre
de una persona que humilla a otra es olvidado por la victima, porque así la
represión sirve para proteger a la persona de un doloroso recuerdo. En este
sentido, es bueno, porque la persona difícilmente podría vivir con los
recuerdos de las experiencias dolorosas del pasado. También la represión impide
que salga a la superficie un pensamiento que traería un sentido de culpa o
ansiedad. Por ejemplo, la mente de forma automática reprime el deseo de cometer
incesto, pues tal pensamiento produciría una fuerte reacción de la conciencia y
también disminuiría la autoestima de la persona.
Sin embargo, a veces la represión impide funciones normales. Puede
reprimir el impulso sexual, al punto de que la persona llega a ser impotente. También
se cree que el mecanismo de represión contribuye a males físicos tales como la artritis,
el asma y las úlceras.
2.
Proyección: Este mecanismo se
manifiesta en algunas personas cuando se sienten incómodas por tener algún
defecto moral, o por cometer alguna falla. Alivian su sentido de culpa
atribuyendo su mal a otra persona. Por ejemplo, en vez de admitir:«No me gusta
Fulano de Tal», dicen: «Fulano de Tal no me quiere». O en vez de decir: «Mi
conciencia me molesta», dicen: «Él me molesta». En el primer caso, la persona niega
tener sentimientos hostiles contra Fulano de Tal; en el segundo le echa la
culpa a Fulano de Tal por sus sentimientos, en vez de reconocer que es su
propia conciencia la que le molesta. Jesús hablaba de este mecanismo cuando
censuró a las personas que miran la paja en el ojo de su prójimo, pero no ven
la viga en su propio ojo. El peor aspecto de la proyección es que resulta casi
imposible ayudar a una persona que no está dispuesta a enfrentarse con la
realidad. Es una forma de evasión, y si ella está convencida de que está libre
de culpa y son los otros los que la perjudican o pecan, no escuchará al
consejero.
3.
Racionalización: La racionalización
consiste en formular razones aceptables pero no reales, para nuestra conducta o
nuestra incapacidad de lograr algo. Se ven muchas ilustraciones de este
mecanismo. El perezoso de Proverbios que prefiere descansar en casa en vez de
salir a trabajar, justifica su pereza diciendo: «El león está fuera; seré muerto
en la calle» (22:13). El alumno que no estudia bien y queda aplazado en el
examen, explica que su mente no funcionaba bien o que el profesor no ha
formulado bien las preguntas. El zorro de la fábula de Esopo, que no puede
alcanzar las uvas por más alto que salte, se consuela diciendo que las uvas
están agrias. El ladrón justifica su robo diciéndose a sí mismo que la víctima
es rica y probablemente explote a los pobres. Este mecanismo nos impide
enfrentar la realidad y tomar pasos para solucionar nuestros problemas o
remediar nuestros errores.
4.
Regresión: Con este mecanismo, la persona
que se encuentra en dificultades o frustrada regresa a la conducta infantil, la
cual le servía para resolver algunos problemas; pero ahora solo sirve para ponerla
en ridículo. Se aísla de los demás, hace pucheritos, llora, grita o manifiesta
de otras maneras su mal genio cuando las cosas no le agradan. Ninguna persona
se escapa completamente de este mecanismo. Hay creyentes que siempre están dispuestos
a renunciar a su puesto o dejar la iglesia cuando las cosas no marchen a su gusto.
Si estos síntomas se presentan en el miembro de la iglesia que viene al pastor en
busca de consejos, conviene que el consejero traiga a la luz esta línea de
conducta.
5.
Substitución: Este mecanismo
funciona cuando la persona no tiene el valor ola oportunidad de descargar su
enojo directamente contra la persona que lo provoca. Entonces transfiere su
emoción contra otro. Por ejemplo, el empleado en la fábrica tiene miedo de
reaccionar negativamente ante las represiones de su patrón. Pero cuando llega a
su casa, descarga su frustración criticando a su esposa. Su señora no se
defiende, pero sí le da un golpe a su hijito por una insignificancia; el niño a
su vez maltrata al gato de la casa. Así el ciclo continúa; cada uno descargando
su frustración sobre un substituto, inocente pero más débil.
6.
Sublimación: Hay instintos e
impulsos muy fuertes en algunas personas que no siempre pueden ser expresados
en su forma directa. Sin embargo, existen maneras de utilizar las energías
resultantes en otras actividades, y así la persona siente satisfacción. Por
ejemplo, la soltera puede expresar su instinto maternal enseñando a niños en
una escuela primaria; también se puede apaciguar la hostilidad participando en
deportes. Los sicólogos atribuyen el arte de DaVinci, la música de Beethoven y
la filosofía existencialista de Kierkegaard, a la sublimación de sus deseos
frustrados o emociones tumultuosas.
Muchas de las contribuciones a la cultura, el arte y la ciencia, han sido
y son resultado de la expresión de impulsos destructivos en una forma positiva,
pero indirecta.
7.
Compensación: Por medio de este
mecanismo, las personas tratan de compensar por sus deficiencias, ya sean
físicas, sociales o intelectuales, desarrollando su capacidad positiva. Por
ejemplo, algunas personas que tienen defectos físicos y que no pueden
participar en deportes ni trabajar físicamente, compensan destacándose en el campo
intelectual, científico o artístico. Mozart, Beethoven y Bruckner llegaron a
ser grandes músicos a pesar de sus defectos físicos. El doctor Nicolás
Sanderson, quien perdió la vista a los doce años de edad, llegó a ser profesor
de matemáticas y óptica en la Universidad de Cambridge.
En cambio, la compensación exagerada obra muchas veces en contra de la
persona misma. Algunas personas que tienen complejo de inferioridad no
solamente tratan de distinguirse en algo, sino también desarrollan un complejo
de superioridad para compensar un sentido de inferioridad en otra esfera, pero
resulta censurable exagerar la sociabilidad siendo muy ruidoso o jactancioso.
¿Quién no ha conocido a un hombre de poca capacidad, que se haya convertido en
un bravucón o dictador al alcanzar un puesto de responsabilidad?
8.
Identificación: Este mecanismo se
manifiesta cuando una persona trata de incluir en su personalidad las
características de otra persona. Si se identifica exitosamente con otra
persona, será semejante a ella. ¿Por qué son los hijos semejantes a sus padres?
Porque tienden a admirarlos y asimilar sus características. Al igual que los
hijos se identifican con sus padres, las personas en las que funciona este
mecanismo imitan a otros, los cuales son por regla general poderosos,
atrayentes, populares o exitosos.
¿Es buena o mala la identificación? Por regla general contiene ambos
aspectos. La persona que se identifica con otras asimila tanto las buenas como
las malas características del objeto de su identificación, pues es casi
imposible aislar los rasgos buenos. Esto impone a los pastores la necesidad de
dar un buen ejemplo en todo, pues muchos de sus miembros están expuestos a
imitar al ministro.
La identificación es un factor importante en el desarrollo de la
personalidad, e imprescindible para la estabilidad de la sociedad. Si la nueva
generación no se identifica con los ideales y prohibiciones de sus padres, es
probable que se produzca una generación de rebeldes. Sin embargo, el punto de
vista cristiano es que las personas deben identificarse con lo que eleva y
mejora. También cada persona es un ser creado por Dios para realizar su propio
destino. Debe ser lo que Dios quiera que sea, en vez de ser una simple
imitación de otros.
9.
Fantasía: La fantasía es un mecanismo muy
conocido por todos. Muchas personas se escapan de sus frustraciones y
limitaciones fantaseando que son ellas las que ganan, que son admiradas y que
satisfacen sus deseos. Por ejemplo, por la mente de un niño débil pasan cuadros
de episodios ficticios de sus hazañas; por la mente de la chica sin amigos,
cuadros de experiencias románticas en las cuales ella tiene muchos pretendientes.La
fantasía alivia algo las frustraciones, pero es un escape a la realidad. Si la
persona es muy dada a la fantasía, llega a ser abstraída, aislada de la
realidad y de los demás, y no se adapta a las circunstancias de la vida. En su
forma extrema, es uno de los factores que conducen a la esquizofrenia, en la
cual la persona pierde contacto con la realidad.
10.
Formación de reacción: Se denomina
«formación de reacción» cuando un instinto se disfraza de otro que es su contrario.
Hay muchos ejemplos de este mecanismo que se ven con facilidad. Una persona que
le tiene miedo a otra, y actúa como si fuera su gran amiga; hombres con
tendencias femeninas, que las disimulan poniéndose duros y muy masculinos;
personas rebeldes que temen las sanciones de la sociedad, y cumplen
exageradamente sus reglas; la madre a la que le disgusta su hija, se mete mucho
en los asuntos de ella, o la protege excesivamente, con el pretexto de tener
solicitud por su bien (su motivo inconsciente es castigar a la chica); la
persona que se escandaliza demasiado por la inmoralidad de otra, ocultamente
tiene el deseo de ser partícipe del mismo pecado.
Los mecanismos de defensa son maneras irracionales de aliviar la
ansiedad, pues tergiversan, ocultan o niegan la realidad y así impiden el
desarrollo sicológico de la persona. Cuando un mecanismo llega a ser muy
fuerte, domina a la persona y obstaculiza su flexibilidad y adaptabilidad.
¿Por qué existen mecanismos de defensa? La parte que gobierna al hombre
no es suficientemente fuerte para integrar y sintetizar todas las exigencias
que se le presentan. Los mecanismos mentales son medidas protectoras. Si la
parte gobernante de la mente no puede reducir la ansiedad por medios
racionales, recurre a los mecanismos. Estos persisten cuando la parte
gobernante no se desarrolla. Se produce un círculo vicioso: no se pueden dejar
de emplear los mecanismos mientras la parte gobernante esté inadecuada, y la
parte gobernante quedará inadecuada mientras dependa de las defensas. ¿Cómo puede
ser liberada la parte gobernante? Uno de los factores libertadores es la
maduración. Cuando madura la persona, la parte gobernante de su mente también
se desarrolla.

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